Si abrazo a otra
con la suave fuerza de la pasión,
en ese instante apareces tú,
duende y fantasma
ángel y demonio.
Si beso a otra,
con fingida entrega de amor,
en ese instante apareces tú,
dueña y ama
espíritu y diosa.
Si te olvido en otra,
me miento mortalmente,
porque en ese instante estás tú
presente y pasado,
principio y final.-
Si me abrazas tú,
con la suave fuerza de la entrega
en ese instante me creas
me haces y deshaces
me tomas y me entrego.
Si me besas tú,
sin fingir la entrega de amor
en ese instante me elevas,
nube y oxígeno
fantasma y realidad.-
Por eso, amor mío,
no hubo, no hay ni habrá
más que tú en mi mente,
más que tú en mis horas
más que tú en mi mirada.
Ni en un miligramo te alcanza otra,
ni en mil años habrá otra,
ni parecido tendría otra,
ni deseo despierta otra.