Caminando
una estrecha calle
de
altos álamos y verde olivo,
encontré
a un corazón tan herido
que
al sólo verle le pregunté
Dime
pues corazón herido,
¿Quién
a quitado tu razón?
dime
pequeño confundido,
¿Por
qué no cantas tu canción?
Mirome
el corazón herido
con
ojitos de gran pequeñez,
y
tratando de no mirarme
su
ladina alma desnudó.
“Te
he de decir caminante,
que
he caído en un error
tenía
copas rebosantes
y
alegrías en mi derredor
Caminé
por nuevos senderos,
encontrándome
una flor,
con
ojitos de oscuro lucero
y
en sus labios una canción.
Mi
jardín lo creía sec
sin
una húmeda gota de amor,
creí
en ella encontrar el remedio
remedio
para este inmenso dolor.
Corté
su talle y volé muy lejos
y
en el vuelo se me cayó,
volví
a mi jardín tan verde,
aquel
que seco creía yo...”
Pero,
dime corazón herido
¿Cuál
ha sido tu error?
¿El
vivir lo que no has vivido?
¿O el querer cortar una flor?
“Te
he de decir caminante,
que
engañé hasta tu corazón,
yo
no soy corazón herido
y no erré al cortar esa flor...”
No hay comentarios:
Publicar un comentario