domingo, 22 de marzo de 2015

Caminante





Caminando una estrecha calle
de altos álamos y verde olivo,
encontré a un corazón tan herido
que al sólo verle le pregunté

Dime pues corazón herido,
¿Quién a quitado tu razón?
dime pequeño confundido,
¿Por qué no cantas tu canción?

Mirome el corazón herido
con ojitos de gran pequeñez,
y tratando de no mirarme
su ladina alma desnudó.

“Te he de decir caminante,
que he caído en un error
tenía copas rebosantes
y alegrías en mi derredor

Caminé por nuevos senderos,
encontrándome una flor,
con ojitos de oscuro lucero
y en sus labios una canción.

Mi jardín lo creía sec
sin una húmeda gota de amor,
creí en ella encontrar el remedio
remedio para este inmenso dolor.

Corté su talle y volé muy lejos
y en el vuelo se me cayó,
volví a mi jardín tan verde,
aquel que seco creía yo...”

Pero, dime corazón herido
¿Cuál ha sido tu error?
¿El vivir lo que no has vivido?
¿O el querer cortar una flor?


“Te he de decir caminante,
que engañé hasta tu corazón,
yo no soy corazón herido
y no erré al cortar esa flor...”

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