miércoles, 18 de marzo de 2015

Egipto vencido



En una pirámide escondida del tiempo,
una doncella a oscuras, descansaba dormida.
Despuntando el día, tan de pronto amanecía,
un tenue rayo de luz, un día, tímido se coló
afuera guerra, hambre, noche y sufrimiento
de un imperio luchador, para no estar muerto.

La oscuridad, ahora ya era sólo penumbras,
la pirámide, poco a poco se iluminaba toda;
primero su cara, luego su corazón y su alma,
después su cuerpo, su cabello, todo con calma,
sus labios secos, se tornaban carmesíes, rojos
pues la luz del sol ya estaba en sus bellos ojos.

La penumbra escondida, ya se marchaba,
mientras los bloques, de colores se iban pintando
oro y púrpura, piedra rica, marfil y ónice
todo adornado, el tranquilo espacio de ella,
la doncella de ojos verdes, hermosa despertaba
mientras sus damas, prestas la preparaban.

En una pirámide, escondida ya del tiempo,
donde el hermoso sol en rayos, ya no se colaba,
peinaban a Cleopatra y pronto la perfumaban,
con ricos trajes, las doncellas la encaminaban,
para a Egipto dominar, para que la adoraran.

La guerra y el hambre, el sufrimiento y la sed,
todo en el Imperio, de pronto todo se detuvo,
al ver a una hermosa dama de ensueños, surgir
de la pirámide que ayer triste y solitaria dormía
la mujer, la amante fiel de Egipto ya emergía.

Dominó con su mirada a la fieras del desierto,
acarició a Egipto de Norte a Sur y Este a Occidente,
su palabra, como real bálsamo al desierto ella dio
entregándose al Imperio tiernamente al oído habló
y en su vientre, en su pecho y en su alma habitó

Egipto gimió, Egipto se entregó, Egipto el Imperio
ayer guerrero, límite de todo, dueño y Emperador
sobre el cuerpo de la amada Cleopatra, suave murmuró
dibujando los oasis, nuevos tronos del deseo y el amor
Egipto el Imperio, el hombre, a su hermosa dueña protegió

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